Entendiendo el balance de blancos by Maurits Cornelis

Os presentamos el tutorial escrito por el compañero Maurits Cornelis.

Como ya dije en este tema, estoy dispuesto a colaborar en lo que se haga al respecto. Mientras se organiza algo, para ir calentando motores y para practicar qué tal se me da esto, he escrito un pequeño artículo sobre un tema que a los novatos siempre nos llama la atención y no siempre se nos sabe explicar correctamente. Sé que hay algún tutorial al respecto, pero no entra en algunos detalles que me parecían interesantes resaltar. Con vuestro permiso, os dejo el siguiente ladrillo sobre el balance de blancos. Al igual que para las fotos, estoy completamente abierto a críticas o sugerencias para mejorar la redacción, la claridad, la profundidad, acortar los textos, etc. Y sí, sé que con unas fotillos estaría mejor ilustrado. Cuando tenga tiempo intentaré ir completándolo con ilustraciones (aunque si alguien tiene alguna que venga bien para el texto, sería bien recibida Cheesy)

Y ya sin más dilación, vamos al tema:

¿Qué es el balance de blancos? ¿Qué es eso de la temperatura del color? ¿Por qué es importante en fotografía? A ver si consigo contestar de forma que se entienda a estas preguntas. Vayamos por partes.

Conceptos previos
Lo primero es conocer que la luz es una radiación electromagnética, igual que lo son las ondas de radio, las microondas o los rayos X. La principal diferencia es que la luz es visible y las otras radiaciones no lo son. Una característica fundamental de cualquier radiación electromagnética es su longitud de onda. En función de la longitud de onda, tendremos un tipo de radiación u otra y, en el caso de la radiación visible, de la luz, tendremos unos colores u otros. A mayor longitud de onda, tendremos el rojo y, conforme vamos disminuyendola, iremos hacia el violeta pasando por todos los colores del arcoiris.
Lo segundo es conocer que cualquier cuerpo, por el mero hecho de tener una temperatura, emite radiación electromagnética. La temperatura del cuerpo marcará la longitud de onda en la que dicho cuerpo emitirá más energía. Así, un cuerpo a temperatura ambiente, emite principalmente radiación infrarroja (por eso se usan cámaras térmicas para ver en la oscuridad). Cuerpos más calientes, como un metal al rojo vivo o un filamento incandescente, emiten radiación en el visible, es decir, emiten luz que podemos ver a simple vista y que pueden captar nuestras cámaras.
Lo tercero es saber que en ámbitos científicos, la temperatura se suele medir en una unidad llamada Kelvin (así, a secas, sin el “grado” delante), cuyo símbolo es K. Su escala es idéntica a los conocidos ºC (esta vez sí, con “grados”), pero tiene el 0 en el 0 absoluto de temperatura (- 273,15 ºC). Usando esta escala, resulta que la temperatura de la superficie solar es de unos 5600-5800 K (¿De qué me suenan a mí estos número con esa K?).
¿A qué viene todo esto y qué tiene que ver con el balance de blancos? Bueno, pues hemos visto que la temperatura de un cuerpo se mide en K. Hemos visto que en función de su temperatura, emite radiación fundamentalmente con una longitud de onda determinada. Bien, pues una forma de expresar cuál es la longitud de onda de una fuente de luz es expresándola en función de la temperatura a la que un cuerpo negro (un objeto ideal, que no refleja ninguna radiación) emitiría con la misma longitud de onda predominante de dicha fuente. Así que ya sabemos que cuando se dice que cierto foco o flash o vela tiene 4000 K, 5500 K o 3000 K, simplemente estamos diciéndo cuál es su longitud de onda predominante y, por tanto, cuál es el color de dicha fuente de luz. Y de eso me sonaban a mí los 5600-5800 K: es la temperatura de color del sol.

¿Como afecta el color de la fuente de luz?
Para entenderlo vamos a poner un ejemplo extremo.
Salvo la luz directa del foco (flash, sol, vela, etc), toda la luz que llega a la cámara es reflejada por algún objeto. Un objeto rojo, reflejará fundamentalmente la luz roja (por eso se ve rojo), uno verde, la verde, uno azul, la azul, uno blanco… toda la luz (roja, verde, amarilla, azul, violeta…). Pero, ¿qué le ocurre a un objeto blanco iluminado por un foco rojo? Aunque puede reflejar todo el espectro de la luz, solo reflejará la luz roja, pues es la única que le llega. ¿Y un objeto rojo? También reflejará la luz roja, por lo que a nuestra vista, ambos objetos tendrán el mismo color. ¿No me creéis? ¿Quién no ha jugado con esas láminas en las que hay que adivinar qué hay dibujado tras una maraña de rayas rojas? En principio cuesta ver qué hay dibujado, pero basta poner un filtro rojo para que el dibujo escondido se revele completamente como si las líneas rojas hubiesen desaparecido por arte de magia. La magia está en que, al poner el filtro, tanto las rayas rojas como el fondo blanco reciben solo luz roja y por tanto reflejan solo luz roja, por lo que son indistinguibles. Por otro lado, si la luz fuese puramente roja y un objeto fuese puramente azul o verde, idealmente se tendrían que ver negros. La realidad es que no existe una fuente de luz pura ni objetos que reflejen solo un color, por lo que en realidad se verían oscuros, con distintos tonos entre negro y rojo.
Cuando tenemos una fuente de luz, sea la que sea, nos ocurre exactamente igual que con la luz roja. Solo que en este caso, no solo emite en rojo sino que, si es blanca, lo hace en todo el espectro… aunque no necesariamente con la misma intensidad en todos los colores. Hay fuentes de luz más rojizo-amarillentas (con temperaturas de color bajas, hasta 4000 K) y fuentes más azuladas (por encima de 6000 K). Aquí suele haber una confusión y es que lo que nosotros conocemos normalmente como colores cálidos (rojizos, anaranjados) tienen una temperatura de color baja (fría), mientras que los colores fríos (azulados, violáceos), tienen una temperatura de color alta (caliente). No hay que confundir una cosa con la otra, no tienen nada que ver.
Bien, el hecho de que las fuentes de luz puedan tener colores predominantes distintos, hace que los objetos cambien realmente el color que presentan antes las distintas fuentes de luz. Lo que ocurre es que nuestro cerebro trabaja en automático tan bien que normalmente no lo apreciamos. Solo en casos muy concretos nos damos cuenta de lo que ocurre: en el blanco-rojo que he explicado antes, o cuando dos colores parecen iguales ante una fuete de luz y son muy distintos ante otra. A las cámaras no les ocurre esto y sí muestran esas diferencias de color en función de la fuente. Pero para eso se ha inventado el balance de blancos.

Por fin, ¿qué es el balance de blancos?
El balance de blancos es el mecanismo que incorporan las cámaras para corregir la temperatura de color de la fuente de luz presente en el momento de tomar la foto, de forma que, independientemente de la temperatura de color del foco utilizado para iluminar la escena, se represente el blanco de color blanco y no rojo, amarillo o azul (por eso se llama balance de blancos, y no balance de verdes o de marrones). Así de simple. Si tengo una luz rojiza, los blancos tenderán a salir rojizos. Si tengo una luz azulada, los blancos tenderán a salir azulados. En ambos casos,  el balance de blancos hará que salgan blancos… siempre que esté bien aplicado. Si no se aplica bien, el desastre está asegurado. Cuando digo que hace que los blancos salgan blancos, no quiero decir que no toque a los demás colores. Por supuesto, blanquear los blancos afecta a todos los demás colores, dándoles un tono más próximo a la “realidad”, como si estuviesen iluminados por una luz completamente blanca.
No es objeto de este texto describir cómo lo hacen internamente las cámaras (entre otras cosas porque no lo sé Smiley). Aunque sí puedo explicar los modos de balance de blancos que suelen presentar las cámaras. O al menos los que tiene la mía (E-410) y explicar brevemente cómo se usan. Todos los modos que describo a continuación se escogen desde la pantalla del menú.
· Automático: básicamente escoge la zona más brillante de la imagen, asumiendo que será de color blanco, y hace el balance para que esa zona quede blanca. Suele funcionar bastante bien, sobre todo si hay suficiente iluminación. En condiciones pobres, sin zonas brillantes ni nada que la cámara pueda considerar blanco, puede dar algún que otro problema.
· Predeterminados: las cámaras suelen tener unas fuentes de iluminación predeterminadas (sol, sombra, nublado, bombilla incandescente, fluorescente blanca, fluorescente blanca neutra y fluorescende luz de día en el caso de la E-410) de situaciones más o menos comunes y con temperaturas de color conocidas. Basta seleccionar el balance predeterminado para la situación en la que nos encontramos y listo. Solo hay que acordarse de cambiarlo cuando se cambia la iluminación.
· Ajuste de un toque: si disponemos de algún objeto blanco (también vale gris neutro), podemos hacer que la cámara haga el ajuste con ese objeto. Basta con rellenar el encuadre con él y decirle a la cámara que haga este ajuste de blancos. En la E-410, para ello previamente le abremos asignado a la tecla (<) esta función [MENÚ > Llave 1 > (<) Función > Ajuste un toque (el símbolo es un rectángulo con dos triángulos debajo]. Una vez tengamos encuadrado el objeto blanco (una hoja de papel, una pared, un techo…), dejando pulsada la tecla (<), apretamos el disparador y, si todo va bien, nos saldrá una imagen con el balance corregido que, si nos convence, podremos aceptar.
· Manual: permite seleccionar directamente la tempreratura del color. Para ello, hay que dejar pulsada la tecla +/- y girar la ruedecilla. De esta forma nos iremos moviendo por las distintas temperaturas de color disponibles. Personalmente este es el método que suelo utilizar, especialmente si no tengo nada claramente blanco a mano con que rellenar el encuadre. En modo LiveView, permite ver el resultado que se obtiene a las distintas temperaturas en tiempo real.
La cámara permite además hacer ajustes aún más refinados, variando las tonalidades rojizas o verdosas de cada uno de los modos seleccionados. Sin embargo, creo que para un ajuste más fino es más cómodo y práctico tirar en raw y realizarlo durante el revelado, sobre un monitor en condiciones adecuadas de tamaño. La única precaución es tener bien calibrado el monitor, ya que este tiene también su propia temperatura de color…

¿Y qué pasa si hay dos fuentes de luz con temperaturas de color distintas?
Bien, si hay dos fuentes distintas como una ventana y una bombilla, obviemente, los blancos no los podrás ver blancos. O ajustas para la ventana o para la bombilla, o para algo intermedio. Sabiendo jugar con dos fuentes de temperaturas distintas y el balance de blancos se pueden conseguir efectos muy interesantes. Cuando aprenda a hacerlo ya explicaré por aquí cómo Smiley.

Por último añadir que no siempre es necesario que los blancos sean blancos. Tal vez queramos dar un toque cálido a nuestra imagen (un atardecer, por ejemplo). En este caso, quizá convenga un balance de blancos ajustado que de tonos rojizos a los blancos. O por el contrario, queremos dar un aire frío a una escena. Con un adecuado balance de blancos manual, podemos darle un toque gélido a nuestra toma. Sin embargo, hay que practicar bastante hasta saber controlar el punto al que llevar los blancos sin llegar a pasarnos.

Esto es todo. Si alguien ha llegado hasta aquí y le quedan ganas de leer más o comentar, sinceramente merece toda mi admiración y agradecimiento Cheesy.

by Maurits Cornelis

Para leer las dudas y comentarios del resto de compañeros, no os perdais el siguiente post: Hilo original

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