Exposición de Maurits Cornelis

Maurits Cornelis

Maurits Cornelis

La tormenta descargó con todas sus fuerzas y sin previo aviso. Maldije la hora en que decidí que el paraguas era un peso muerto. Intentaba llegar a casa lo más seco posible, pero después de correr y casi resbalar, el autobús me cerró la puerta en las narices. La lluvia arreciaba y para colmo la parada no tenía donde guarecerse. Busqué refugio a mi alrededor y lo encontré en un discreto portal. Mientras esperaba el próximo autobús, mis sentimientos fluctuaban entre la rabia y la desesperación. Sin embargo, sin darme cuenta, poco a poco fui serenándome. Una relajante música se filtraba por la puerta tras de mí, y acabó afectándome. Miré con curiosidad, más por hacer tiempo que por otra cosa: “Sala de exposiciones ‘Olympista'”. Consulté la hora en el móvil. ¿Por qué no? No tenía ninguna prisa… y tal vez escampase.

No es que haya visitado muchas galerías, pero esta se alejaba del estereotipo minimalista de paredes, suelos y techos blanquísimos que se suelen ver en las series y películas. Los colores era más cálidos y la sensación, mucho más acogedora. Daba la impresión de que hubiera reabierto después de un prolongado letargo. Un cartel anunciaba la exposición del trabajo de un tal Maurits Cornelis. ¡Vaya nombre!
Deambulé un rato, observando las fotografías. En uno de los pasillos encontré a otro visitante observando detenidamente una foto en blanco y negro.
– Disculpe, ¿trabaja aquí?
Apartó su vista de la foto, me miró a los ojos, dijo “No”, y volvió la vista a la foto. Tras unos segundos, me volvió a mirar.
– Pero conozco la obra expuesta, si es lo que le interesa.
– Si es tan amable…

Luces sinuosas

Luces sinuosas

– En esta foto simplemente se busca la belleza estética- una pausa -otra cosa es que lo consiga. Es un juego de luces, contraluces y sombras, conjugado con la perfecta simetría vertical y la cuasisimetría horizontal, con las sombras proyectándose hacia el espectador. Un poco abstracto… En fin, es cuestión de gustos.
– ¿Es un autor extranjero? Porque ese nombre…
– Es un nombre artístico, un homenaje a uno de los mejores y más influyentes artistas del siglo XX.
– No me suena ningún Maurits Cornelis.
– ¿Y si le digo Escher?- eso ya me sonaba más, aunque no terminaba de ubicarlo -Perspectivas imposibles, escaleras sin fin, saltos de agua infinitos, teselaciones…
– Creo que ya sé quién es. Aunque esas fotos no recuerdan a su obra.
– Bueno, Escher era un genio. Esta es simplemente la obra de un aficionado.

Autorretrato en rojo

Autorretrato en rojo

– Este precisamente es un intento de homenaje a Escher. Inspirado en su litografía “Manos dibujando”, solo que aquí es el lápiz el que se pinta solo a sí mismo. En otras fotos se puede ver cómo se trata de narrar o transmitir algún tipo de mensaje.
– Vaya, eso debe ser difícil.
– Pues… sí. Por eso no se consigue muchas veces. Pero al menos hay que intentarlo.

Tres gestos - una historia

Tres gestos - una historia

– Aquí, por ejemplo, se cuenta una historia de amor con final infeliz.
– Eemmm…
– Los tres gestos corresponden con tres etapas de la historia. Quizá unas viñetas hubiesen ayudado a transmitir que es una secuencia histórica de eventos. Primero las manos de enamorados (con efecto glam), luego la violencia (el puño apretado, en blanco y negro y procesado agresivo) y por último, el “que te den” como valienten respuesta al segundo gesto (ya sin el anillo).
– La verdad es que ese último gesto no es habitual en esta temática. Suele presentarse a la mujer como víctima, pero no con la capacidad de tomar ese curso de acción.
– La idea es mostrar que algo se puede y se debe hacer, y no simplemente permanecer pasiva ante la situación.

Arruinado por amor

Arruinado por amor

– Otras veces, es la mujer la que nos lleva a la perdición… aunque sea por el mejor camino…
– Lo que no veo es fotografía social o de paisaje
– En cuanto a paisajes, no mucho, pero algo hay.

Triste ventana silenciada

Triste ventana silenciada

– Algo de paisaje urbano, por ejemplo. Aquí mostrando una de esas ventanas de la Caredral de Cádiz a las que se les ha impedido contar al interior todo aquello que ven fuera.

Bloques en la niebla

Bloques en la niebla

– Aquí unos bloques que parece que quisieran detener el avance de la niebla…

Puesta de sol en el Mar del Cristal

Puesta de sol en el Mar del Cristal

– Y aquí, un paisaje artificial, con la peculiaridad de que se ha usado imagen en una pantalla para crear el fondo… Es una técnica a explorar más.
Después de observar un rato en silencio los paisajes, pasamos caminando a otra sala de la galería.
– En cuanto a fotografía social, lo único expuesto que podría llamarse tal es esto.

(fast food)^n

(fast food)^n

– Pues no entiendo qué tiene de social.
– Bueno, es demostración de como la cultura fast food se acaba imponiendo en todos los aspectos de la sociedad. La comida es fast food. La fotografía está hecha con un móvil, el fast food de la fotografía. Además se ha retocado con estos filtros fast food tan de moda últimamente. Y en lugar de disfrutar de la foto en una pantalla en condiciones, está vista en otro móvil, el fast food de la información. Fast food a la enésima potencia.
– Ehhmm, bueno, porque lo dice usted. Yo solo había visto una hamburguesa en un móvil. Y lo de fast pensé que venía por el movimiento del dedo…
– Sí, también está el movimiento. Porque las cosas se consumen rápidamente, sin tiempo a disfrutarlas de verdad. En fin, cultura fast food: rápido, fácil, barato y que nos llene, sin importar de qué.

Razón o pasión

Razón o pasión

– Estas nueces son una metáfora de nosotros mismos. Muchas veces nos vemos obligados a elegir entre nuestro yo racional y nuestro yo emocional, como si fuesen dos cosas distintas. Como en estas nueces, nuestro corazón y nuestro cerebro son parte de nosotros mismos, y no seríamos nosotros sin ambos. Es una dicotomía absurda. Sería como tener que decidir entre nuestros brazos o nuestras piernas.
– Jamás hubiese pensado que un par de nueces diesen para hacer filosofía.
– Bueno, unos con una manzana descubren leyes físicas universales y otros con una nuez descubren la naturaleza del ser humano.
Supuse que me estaba tomando el pelo, aunque tampoco lo dejó del todo claro.

Medio llena

Medio llena

– Y finalizamos la exposición con un mensaje optimista. Creo que ni el más recalcitrante de los pesimistas se atrevería a decir que la botella está medio vacía.
– Pues sí, es una ingeniosa forma de forzar el optimismo.
– Bueno, si me disculpa, y ya que hemos terminado, me tengo que marchar. La galería creo que permanece abierta todo el día, por lo que puede quedarse todo lo que quiera.
– Bien, muchas gracias por su guía y sus explicaciones. Ha sido un placer muy instructivo. Adiós.
– Adiós.
Cuando abría la puerta para marcharse caí en la cuenta…
– Por cierto, no nos hemos presentado…
Se giró, me miró como pensando la respuesta y dijo:
– Puede llamarme Maurits Cornelis – Se dio la vuelta y cerró la puerta, dejándome sin saber qué decir. Justo en ese momento cambió la canción que había estado sonando desde que entré en la galería.

Bueno, hasta aquí la exposición. No hay imágenes nuevas, pero sí un poco de lo que hay detrás de alguna de ellas y que me apetecía compartir. Un poco de lo que pasa por mi cabeza al pensar o tirar algunas fotos. En cuanto a la persona detrás… bueno, podéis llamarme…

Maurits Cornelis

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